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Josep M. Lozano

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Persona, Empresa y Sociedad
El blog de Josep M. Lozano  
   
dic 16

Written by: Josep M. Lozano
16/12/2014 19:43 

En el año 2014 se cumplen 20 años de la creación de la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE). Durante este periodo esta asociación se ha consolidado y crecido hasta reunir un gran número de ciudades representativas de todos los continentes. A mediados de noviembre, se ha celebrado en Barcelona su nuevo congreso bajo el lema "Una ciudad educadora es una ciudad que incluye".

En la actualidad, más de la mitad de la población mundial reside en entornos urbanos y la previsión es que esta tendencia siga al alza. Las ciudades son el escenario donde se manifiestan de forma más severa las diversas crisis que afronta el mundo actual; crisis cuyos efectos acentúan las situaciones de discriminación y exclusión.
 
Logo CEduc NOULa expresión general de la exclusión adopta hoy diversas formas en unos u otros países del mundo: desde urbanismos segregadores, hasta carencias y desigualdades en la oferta educativa o el abandono de muchas personas a un desempleo crónico, una vivienda precaria o inexistente, una grave carencia de asistencia sanitaria y social o el rechazo y la marginación cultural. La exclusión, por lo tanto, tiene múltiples dimensiones: social, económica, política, cultural, relacional, digital, generacional y de género, y se expresa de formas diversas: pobreza, desempleo o precariedad laboral, debilitamiento de las relaciones comunitarias y fractura del vínculo social, segregación espacial de la población, carencia de vivienda o precariedad de la misma, inadecuación de los espacios y los servicios públicos respecto de las personas con discapacidad o movilidad reducida, falta de acceso al transporte público, deficiente dotación de servicios públicos de calidad, ausencia de políticas de igualdad de oportunidades, etc.
 
En nuestras ciudades, la exclusión se concreta en algunos grupos humanos de manera más acentuada que en otros, principalmente por razón de género, orientación sexual, origen étnico o religión, o en grupos vulnerables como la infancia o las personas mayores, las personas con discapacidad o las personas en situación de desventaja social o económica; pero también cada vez más afecta a los desempleados y las clases medias, maltratadas y degradadas por los efectos de una crisis que, en algunas regiones del mundo, se está convirtiendo en estructural.
 
La ciudad contemporánea, cuando se deja invadir por tendencias de signo segregador, acaba siendo un espacio de creciente desigualdad y exclusión social. Pero la ciudad puede ser también la mejor proveedora de recursos convivenciales, sociales y democráticos para promover la inclusión.
 
La política municipal permite incidir en las causas de la exclusión y transformar la realidad social a partir de acciones basadas en valores como la equidad, la solidaridad, el respeto por las diferencias y la promoción del desarrollo sostenible, generando sociedades más cohesionadas y democráticas que garanticen el ejercicio de los derechos básicos de la ciudadanía. Las ciudades educadoras potencian y generan políticas de participación ciudadana, de trabajo y colaboración entre todos los agentes sociales y educativos que las configuran, saben dar relevancia democrática a sus acciones y pueden fortalecer la acción cívica, la inclusión social y la riqueza económica de su entorno.
 
Al mismo tiempo, una oferta educativa de calidad, ya sea en el ámbito formal o no-formal, basada en el principio de igualdad de oportunidades, puede convertirse en una herramienta clave para contrarrestar los fenómenos de exclusión, con resultados exitosos a medio y largo plazo. En este marco, la escuela juega un rol central por ser, a la vez, una fuente de conocimiento y de desarrollo de competencias personales necesarias para la vida y un laboratorio activo de diversidad social y cultural que permite formar a una ciudadanía responsable, crítica y participativa. Los gobiernos locales y el tejido asociativo pueden desempeñar un papel relevante en la creación de ciudades y comunidades más inclusivas y cohesionadas. Sumar la iniciativa ciudadana al esfuerzo municipal permite movilizar todos los recursos de la ciudad, crear redes de colaboración, fomentar una ciudadanía activa y valores de solidaridad y compromiso; en definitiva, ganar en eficacia a la hora de abordar la exclusión social.
 
Creemos que las Ciudades Educadoras están mejor preparadas para luchar a favor de la cohesión social. Sus acciones se caracterizan por tener una visión integral y un enfoque transversal, por la realización de políticas preventivas y proactivas para favorecer al máximo la inclusión, y por hacer propuestas decididas de acciones socioeducativas. Justo cuando nuestro Estado del Bienestar ha entrado en crisis, las ciudades educadoras se esfuerzan por proveer recursos, realizar una distribución equitativa de los mismos, potenciar, desde las entidades sociales y desde el voluntariado, unas políticas inclusivas que abracen toda la realidad comunitaria, orientadas por el principio democrático de igualdad y no por ningún paternalismo; y por promover iniciativas y proyectos urbanos dirigidos especialmente a los más vulnerables, con servicios sociales suficientes y servicios de seguridad que sean al mismo tiempo eficientes y respetuosos con los derechos humanos. No es casual que este encuentro se haya realizado en Barcelona. Fue en esta ciudad donde se creó la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras y ha sido su actual alcalde el que ha insistido en proponer y defender el tema de la inclusión.
 
[Artículo publicado en La Vanguardia con Àngel Castiñeira el 15.12]

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