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Josep M. Lozano

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Twitter - Josep M. Lozano

 

Persona, Empresa y Sociedad
El blog de Josep M. Lozano  
   
abr 4

Written by: Josep M. Lozano
04/04/2013 12:53 

Ya se ha convertido en "normal" tener abierto el móvil en las reuniones y/o las conversaciones o entrevistas, sin ni siquiera silenciarlo.


Ya se ha convertido en "normal" contestar a las llamadas de móvil en medio de una reunión y/o durante una conversación, a menudo sin ni salir de la sala. A veces lo hace incluso la persona que está hablando en el momento que la llaman, y deja colgado a todo el mundo (menos a quien le ha hecho la llamada, claro está).


Ya se ha convertido en "normal" llamar o recibir llamadas durante las reuniones tapándose la boca con la otra mano, como si alguien tuviera el más mínimo interés en leer los labios de quien habla.


Ya se ha convertido en "normal" consultar y contestar el correo electrónico durante las reuniones.


Ya se ha convertido en "normal" teclear en el móvil durante las reuniones, sea correo, sms, twitter o whatsapp.


Ya se ha convertido en "normal" que cuando alguien descuelga el móvil el interlocutor se ponga a hablar sin preguntarle a quién descuelga se le va bien hablar en ese momento, y sin que quien descuelga pregunte -si está en medio de una conversación- al otro si le molesta que responda a la llamada.


Ya se ha convertido en "normal" que la gente se queje si no le respondes inmediatamente a una llamada.


Ya se ha convertido en "normal" tener que escuchar conversaciones privadas (íntimas o profesionales) con un volumen de voz que casi haría innecesario el móvil en lugares públicos, que pueden ir desde el metro hasta el ave.


La pregunta es: ¿debemos considerar inexorable e irreversible esta "normalidad"? Dicho con otras palabras: ¿tiene sentido hablar en este contexto de urbanidad y buena educación? No en vano de urbs (ciudad) deriva tanto la referencia física a la ciudad (urbano) como la referencia a urbanidad entendida como buenas costumbres y civilidad: determinados usos del móvil muestran, paradójicamente, que cada vez más tenemos vida urbana sin urbanidad. Dicho de otro modo, por usar el título de un libro de Salvador Cardús, nos podemos preguntar qué significa ser "bien educados" en el uso del móvil (y tabletas o similares) cuando uno está con otras personas, ¿o en este punto hemos aceptar resignadamente que cada cual puede hacer de su capa un sayo? ¿Debemos aceptar pasivamente que la vivencia (el impulso individual) pase siempre por delante de la convivencia (los demás)? Ya reconozco que hay gente a la que parece que no se le pueda pedir que esté un rato desconectada (del móvil, claro) sin darle un ansiolítico, pero quizás deberíamos llegar a la conclusión de que quien se lo tiene que hacer mirar es la persona que no puede soportar esta desconexión, y no el resto que lo tiene que aguantar. Pero intenta hoy decir al comenzar una reunión o una clase o una entrevista o una asamblea que los móviles deben estar apagados o, cuando menos, silenciados, y acto seguido está atento a las caras de estupefacción o de rebelión de quien os ha escuchado... si es que no lo ha hecho porque estaba acabando de escribir algo en el móvil.


Claro que esto a veces se viste de eficacia, y se legitima en nombre de ella. Esta infame idea de ser multi-tarea, lo que normalmente significa que uno hace simultáneamente actividades diferentes, y todas a medias o mal. Pero, realmente, ¿ésto es bueno para el trabajo? Si algo hacen estos usos del móvil es entrenar a la gente a tener una atención dispersa; a incapacitarla -por la vía de los hechos- para estar atenta a lo que está haciendo; a ser reactiva ante la inmediatez de los estímulos y a reforzar cada vez más una cierta incapacidad de posponer la respuesta a los estímulos. No sé si es primero el huevo o la gallina, si estas prácticas son el síntoma de un estado de ánimo colectivo o es éste el que las posibilita; como se suele decir, probablemente es una dinámica circular, en la que ambos registros se refuerzan mutuamente. En el límite, es una dinámica que nos lleva a estar, cuanto más conectados, más descentrados. En cualquier caso, la pregunta inquietante -también en términos de eficacia- es como podrán tomar buenas decisiones personas entrenadas cotidianamente a no estar centradas en lo que están haciendo en cada momento.


Y una última consideración. En el uso del móvil también está en juego una cuestión de dignidad. De respeto hacia los demás y hacia uno mismo. En resumidas cuentas, las grandes palabras no se juegan en las declaraciones y los sermones, sino en las humildes prácticas cotidianas. Thich Nhat Hanh siempre repite que la persona más importante es la que tienes delante en cada momento. Los usos y costumbres que estamos dejando que se impongan (no "que se están imponiendo") convierten, cada vez, más en increíble e inconcebible esta afirmación. Y no sé si ganamos mucho con ello, la verdad.

Vaya, me corrijo: el problema no es la toxicidad social del móvil, como he escrito al inicio, sino la toxicidad de algunos usos que hacemos de él. Pero ya se sabe que cuando algo no nos gusta o no lo queremos cambiar siempre es más cómodo trasladarle la responsabilidad a otro. Y si ese otro puede ser la "tecnología" entonces ya podemos respirar tranquilos.

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3 comment(s) so far...

Re: La toxicidad social del móvil

Estoy totalmente de acuerdo con este post, Josep Maria, ayer mismo en un lugar que se supone público del ICAB ( Colegio de Abogados de Barcelona) tuve que " tragarme " dos o tres conversaciones absolutamente privadas de se supone colegas mientras consultaba información en el pool de ordenadores del colegio, creo que debemos ser más asertivos y amablemente pedir que salgan o bajen el tono o simplemente invitarles a abandonar un espacio público si no sabemos respetar el de los demás!!! felicidades por tu blog !!

By RAMON BROSSA on   05/04/2013 7:39

Re: La toxicidad social del móvil

De acuerdo, por supuesto. Dos ejemplos personales: le pedí a una persona que colgara en el cine (ver El artista y la modelo con una persona hablando detrás era insufrible), y una vez en el ave le dije a una persona que si ella estaba trabajando yo también, pero que yo leía y que ella se fuera a hablar a la plataforma. Hemos de empezar a no transigir con según qué conductas.

By JML on   05/04/2013 7:52

Re: La toxicidad social del móvil

Hola Jose Manuel,

Que razón tienes.
Y no hablemos de los problemas de ansiedad que esta provocando.
Lo del AVE es un caso grave. Yo he presenciado bastantes casos,un señor de unos 55 años manteniendo una conversación con un volumen altísimo, narrando la negociación que acaba de tener en Madrid con un cliente, impresentable, narrando con pelos y señales toda la negociación y comentando datos super confidenciales de la negociación. Otro , un señor de unos 50 años hablando con su amante( nos dimos cta al final de la conversación) con un tono de voz altísimo y comentándole que ya tenía todo preparado para irse con ella a Paris, que su mujer creía que se iba a Paris por trabajo y que estaba deseando recogerla en Madrid,,,, todo esto a voces y gesticulando mucho.

¿ Es un problema de la tecnología? Nuevas costumbres? No, es un problema de educación.

Otra cosa distinta es que por el uso tan común del smartphone, exijamos que contesten los email a los 10 minutos.Antes contestabas cuando llegabas a tu despacho, ahora se entiende que estás siempre conectado.Eso es simplemente por el desarrollo de la tecnología, no?

By Javier Sarrasín on   05/04/2013 12:50

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