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Josep M. Lozano

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Persona, Empresa y Sociedad
El blog de Josep M. Lozano  
   
mar 14

Written by: Josep M. Lozano
14/03/2011 18:19 

¿Tiene sentido hablar de construir una vida con sentido? ¿Podemos sumergirnos a fondo en la vida y a la vez querer comprenderla? ¿O bien son tareas incompatibles? Parece como si los humanos se dividieran entre aquellos a los que les es más fácil lanzarse a vivir la vida (tal vez porque piensan o saben que la vida es demasiado complicada para comprenderla) y aquellos que consideran a la reflexión y al pensamiento un lugar estable y ordenado que los distancia moderadamente del torbellino de la vida a cambio de una mayor comprensión.

Veamos dos posibles ejemplos. Jed Rubenfeld comienza su novela The interpretation of murder (2006) con la siguiente declaración: "La felicidad no tiene ningún misterio (...) El hombre feliz no mira atrás. Y tampoco mira hacia adelante. Vive en el presente. Pero he aquí el problema. Hay una cosa que el presente no puede proporcionar: el sentido. Los caminos de la felicidad y del sentido son diferentes. Para encontrar la felicidad, el hombre sólo debe vivir el momento. Pero si lo que quiere es el sentido -el sentido de sus sueños, de sus secretos, de su vida-, el hombre ha de revivir su pasado, por más tenebroso que sea, y vivir para el futuro, por más inseguro que se le presente. Así, pues, la naturaleza nos presenta la felicidad y el sentido ante nosotros y nos insta a elegir". El mensaje es bastante claro: se trata de una dicotomía. Si lo que quiere es ser feliz viva a fondo el presente, incluso con la inocencia o la ingenuidad de aquel que no hace cuestión de nada y que lo experimenta todo. Celebre simplemente el gozo de vivir y haga honor al privilegio de ser una criatura con sentidos desarrollados. Ahora bien, el precio a pagar será la ausencia de sentido: podrá ser feliz, pero, ¡ay!, casi siendo consciente de su inconsciencia. Podríamos decir, de manera muy generalizada, que este "carpe diem" corresponde a menudo a la fase adolescente de la vida humana. Kierkegaard diría a la fase estética de los humanos. La vida se nos presenta como una fiesta de los sentidos, como una gran aventura para descubrir en todas sus posibilidades. A veces, el denominado síndrome de Peter Pan se asocia con esta fase, oscilando de manera ambigua entre la manifestación de querer permanecer en la pureza y la sintomatología de una neurosis (el infantilismo irresponsable que rechaza asumir los compromisos de la vida adulta y plantearse preguntas inquietantes).

El texto de Rubenfeld parece indicar, de paso, que buscar el sentido de la vida es más complicado que vivirla. Y que si usted opta por hacerse preguntas trascendentes olvídese de la felicidad. Atreverse a comprender (comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, diría el Génesis) sería la antesala de la pérdida de la inocencia y, al final, la señal de expulsión del arcaico mundo feliz.

Y es a propósito de alguien que escribió sobre el mundo feliz que procede ahora presentar nuestro segundo ejemplo. Aldous Huxley dice lo siguiente en su memorable libro Point Counter Point (1928): "Ahora comprendo que el encanto real de la vida intelectual es su facilidad... Vivir es mucho más difícil que el sánscrito, la química y la economía... [...] Las gentes necesitan ahogar su comprensión de las dificultades de vivir convenientemente en este grotesco mundo contemporáneo, necesitan olvidar su deplorable ineficiencia como artistas de la vida... [...] He comprendido, también que la búsqueda de la verdad no es sino un nombre más refinado para la diversión favorita del intelectual, de poner simples y, por tanto, falsas abstracciones, en lugar de las vivientes complicaciones de la realidad". He aquí como un intelectual, un buscador de sentido, rebaja los humos a ciertos colegas. ¿O es que no es verdad, dirá alguien, que a menudo los artesanos de las ideas deambulan por la vida como almas en pena, como auténticos analfabetos de los sentimientos y las relaciones? Buscar el sentido de la vida desde la mesa de disección del laboratorio es como darnos cuenta que una vez que abrimos al ratón su corazón se detiene y la vida se nos escurre de entre las manos. Porque la vida, obviamente, nunca ha estado en el laboratorio de las ideas, sino ahí fuera, en la calle, mezclada entre la suciedad, el sudor y las pasiones de los humanos. Desde la perspectiva de Huxley, la vida no es un asunto de niños sino algo peligroso y contradictorio que nos interpela y reclama nuestra acción (no nuestra abstemia reflexión).

¿Es posible, pues, vivir con sentido? Para algunos, como hemos visto, vivir es como un ligero divertimento, mientras que la voluntad de comprender nos expulsa del paraíso. Para otros, en cambio, el reducto del pensar es siempre un refugio, una huida, un escape ante la peligrosa y grotesca oferta que en cada momento nos hace la vida mezclando emociones, deseos, pasiones, pulsiones, anhelos. La cuestión, pues, se nos ha complicado. Decía Confucio: "Estudiar sin pensar es engañoso. Pensar sin estudiar es peligroso". Podríamos perfectamente sustituir "estudiar" por "vivir" y tendríamos otra formulación –mucho más provocativa- del dilema. Pero quizás ha llegado el momento de explorar otras salidas a este (¿falso?) dilema, hijo de una dicotomía mucho más arraigada en nuestra cultura de lo que parece; una dicotomía que a menudo no genera buenas respuestas porque quizás es una mala pregunta. En cualquier caso, amigo lector, recuerde que sólo tiene una vida para esta exploración.

[Artículo publicado conjuntamente con Àngel Castiñeira en La Vanguardia el 13.03.11]

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2 comment(s) so far...

Re: Vivir con sentido

No sé si fals o no, el dilema que plantegeu a l'article m'ocupa sovint. En algunes ocasions amb amics conversant en relació al compromís i la responsabilitat personal de tots i cadascun de nosaltres vers aspectes no merament circumstancials i en altres, en la intimitat, cercant de trobar la fórmula per a viure amb intensitat. Per que en el fons, tant un plantejament com l'altre s'inspiren, entenc, en la mateixa voluntat de viure en majúscules. Arribat a aquest punt, se'm plantegen diferents qüestions:

- es pot viure en un equilibri, entre ambdós plantejaments? Quelcom semblant a un "fluir amb sentit" (com fan els rius). O aquesta recerca simplement respon a una manca de recursos i/o a la por d'errar el camí?
- es possible que la major satisfacció esdevingui quan ens consagrem a causes elevades i que llavors sigui una qüestió de paciència, perseverança i serenor el gaudir de la vida? o potser aquesta és una creença induïda que ha permès evolucionar les societats en un determinat sentit?
- si tots ens orientéssim al carpe diem, quin model d'organització social tindríem?

By Miquel Pons on   15/03/2011 11:09

Re: Vivir con sentido

Gracias Josep Mª como siempre por tus reflexiones y por hacernos reflexionar con ellas! Supongo que te lo habrán dicho en más de una ocasión, pero sabes poner las palabras perfectas para los pensamientos que nos asaltan a muchos.
Intentando encontrar ese equilibrio nos pasamos la vida, no?
Un saludo,

By Carmen Martí on   22/03/2011 17:34

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